La mirada y la interpretación de Oscar Andrés De Masi, arqueógrafo

miércoles, 20 de abril de 2016

LA CAPILLA FUNERARIA DEL CARDENAL SANTIAGO LUIS COPELLO


Foto Fernando Leanza-Zonda Media 2016


Durante el rodaje de la serie Patronos & Herederos-Memorias de la Fe, Oscar Andrés De Masi nos abre las puertas de la capilla sepulcral del cardenal Copello, en la cripta de la Basílica del Santísimo Sacramento, en la ciudad de Buenos Aires.

Un monumento funerario de gran simpleza formal (apenas un sarcófago de mármol travertino y un relieve en mármol blanco que representa a Jesús orando en el Huerto de los Olivos) y epigráfica.

La capilla sepulcral fue proyectada por el arquitecto Lorenzo Barra para albergar los restos de Copello, que falleció en Roma en 1967 y pidió ser sepultado en aquel recinto custodiado por los padres sacramentinos.

Santiago Luis Copello había sido privado de su sede arzobispal de Buenos Aires, tras la caída del gobierno de Perón y encontró un exilio dorado en la curia vaticana. Fue el primer cardenal argentino e hispanoamericano.


Foto Fernando Leanza-Zonda Media 2016


jueves, 7 de abril de 2016

HALLAZGO ESCULTÓRICO FUNERARIO EN EL CEMENTERIO CENTRAL DE SAN ISIDRO: UN MEDALLÓN OBRA DE ALBERTO LAGOS



Este bien artístico funerario ha sido identificado en el marco del trabajo integral sobre el Patrimonio escultórico y conmemorativo de San Isidro, que vengo realizando con la colaboración de la arquitecta Marcela Fugardo.

Se trata de una de las pocas piezas artísticas originales (es decir, no fabricadas en serie) y cuya autoría se debe a un célebre artista argentino, que hallamos en el Cementerio Central de San Isidro. Los encargos de piezas funerarias privadas, aun de menor escala, venían a suplir, para muchos escultores, la encomienda de grandes monumentos públicos. Estos últimos no eran, obviamente, una oportunidad que se presentara con frecuencia, aun cuando algunos artistas (como el caso de Lagos) supieron sacar provecho de las demandas monumentales para el espacio público.

El perfil izquierdo de Horacio Beccar Varela ha sido representado en un medallón o “tondo” de bronce que exhibe la pátina de los años. Con excepción de la oreja, el resto de las facciones y, precisamente, los cabellos, han sido sumariamente trazados por el escultor. La acentuación de las masas musculares del rostro y del cuello, y el marcado trazo del pómulo, confieren al retrato un dinamismo expresionista y, a la vez, una impronta consular que remite a los retratos heroicos clásicos y a su intención de inmortalizar al retratado.